domingo, 15 de octubre de 2023

LA FARSA DE LA REVOLUCIÓN CUBANA


La Constitución de Cuba, en su artículo 1°, sostiene: “Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos como república unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad, el humanismo y la ética de sus ciudadanos para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad, la solidaridad, el bienestar y la prosperidad individual y colectiva”. ¿Es Cuba un Estado “socialista de trabajadores”, con libertades políticas y bien común social tal como lo señala su Constitución?


A la luz de los hechos, y luego de más de 60 años del triunfo de la Revolución Cubana, no existe ni remotamente la libertad política, tampoco la libertad de expresión ni las elecciones libres. Toda voz disidente es barrida por el Partido Comunista, por un Estado dictatorial que controla y direcciona de manera omnipresente a la sociedad. Televisión, radio, periódicos, revistas y cine, todo al servicio de la difusión de la ideología comunista, con restricciones inclusive para el acceso a internet.


A lo largo de seis décadas el régimen cubano ha ejecutado a miles de personas como así también muchas de ellas siguen siendo sometidas arbitrariamente a juicios y sumarios sin acceso a recursos legales por no existir un Poder Judicial independiente ni un Estado de Derecho. Se calcula que de 1960 a 1987 el régimen castrista fue responsable, directa o indirectamente, de 35.000 a 141.000 muertos. Además, el 20% de la población cubana fue desplazada, refugiada o exiliada. Cuba tiene hoy por hoy uno de los índices más altos a nivel mundial en cuanto a encarcelamientos por disidencias políticas. Ernesto "Che" Guevara, artífice de la expansión de la guerrilla en la región, ya afirmaba ante la Asamblea de las Naciones Unidas en 1964: "Fusilamiento sí; hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario". Palabras más que elocuentes que han alentado sistemáticos baños de sangre subversivos con una posterior represión militar.


El castrismo siempre se ha jactado por sus grandes logros en materia de salud pública y educación, en haber combatido el analfabetismo, la desnutrición, en haber aumentado el índice de esperanza de vida como así también en haber reducido la mortalidad infantil y el desempleo. Lo cierto es que el 88 % de los ciudadanos cubanos viven en en la actualidad en una situación de pobreza extrema, según un reciente estudio publicado por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), una organización que detecta también una creciente preocupación por la seguridad alimentaria en la isla y las carencias para adquirir productos básicos. Según el estudio, el 62 % de los cubanos tienen problemas incluso para comprar lo más esencial para sobrevivir, 11 puntos más que en otra encuesta similar realizada en 2022.


El régimen cubano siempre ha propagado la idea de una Cuba destruida en materia sanitaria y educativa antes de la llegada de Fidel Castro al poder. Sin embargo, según la propia UNESCO, en 1958, Cuba dedicó el 23% de su presupuesto público total a la educación, el porcentaje más alto de América Latina. Su tasa de alfabetización en 1960 era del 79%, en comparación con el 65% y el 60% en México y Brasil, respectivamente. En el campo de la salud, las inversiones de Cuba también fueron notables. El número de médicos y enfermeros por cada 1.000 habitantes era de 1,0 y 4,5, respectivamente, el tercer y cuarto puesto más alto en América Latina en esos tiempos. De hecho, Cuba ya había conseguido buenos resultados en materia de salud antes de la Revolución.


La esperanza de vida al nacer en Cuba en 1958 alcanzaba los 64 años, cifra que sólo era superior en América Latina sólo en Argentina (65 años) y Uruguay (68 años). Su tasa de mortalidad infantil en 1958 era de 39 por cada 1.000 nacidos, la más baja de la región y muy inferior a la de Argentina (60), Costa Rica (87), Chile (118) y México (94). A pesar de esto, el gobierno castrista siempre tuvo un especial ensañamiento en pintar un panorama sombrío respecto de la salud cubana pre-revolucionaria.


En cuanto al sistema sanitario, y muy a pesar de la censura y de la propaganda oficial, el mismo se divide en tres: El primero es para los extranjeros que van a Cuba específicamente para recibir atención médica. Esto se conoce como «turismo médico». Los turistas pagan en divisas extranjeras, lo que proporciona oxígeno al régimen y cuyas instalaciones son de última generación. Las instalaciones reservadas a extranjeros hacen un gran negocio con tratamientos de botox, liposucción e implantes mamarios. El segundo sistema de atención médica es para las élites cubanas: el partido, los militares, los artistas y escritores oficiales. Su sistema, como el de los turistas médicos, es de primera categoría.


Por último, se encuentra el verdadero sistema cubano, el que la gente común debe usar. Hospitales y clínicas en condiciones insalubres, colapsados, que si tienen que ir al hospital, deben llevar sus propias sábanas, jabón, toallas, comida, bombillas, incluso papel higiénico. Un apartheid que favorece a la élite gobernante y a los extranjeros que pagan en dólares, mientras se les niega atención médica a los presos y disidentes por motivos políticos. Un médico en Cuba actualmente gana en promedio entre cinco mil y siete mil pesos. Eso por el mercado negro, aproximadamente 30 o 32 dólares mensuales. Por eso los médicos piden la baja y se ponen a trabajar en una cafetería o en un bar, o incluso se van del país.


De la Revolución no surgió el tan anhelado "hombre nuevo" proclamado por el Che Guevara ni mucho menos. De una incipiente “primavera comunista” a nivel social se pasó a un durísimo invierno. El hecho de que sistemáticamente miles de ciudadanos de la isla hayan estado dispuestos a subirse a balsas y otros objetos flotantes precarios para cruzar un mar infestado de tiburones y tratar de llegar como refugiados a EEUU es la evidencia clara de que la Revolución históricamente estuvo lejos de haber construido el tan mentado “socialismo de los trabajadores” como alguna vez se prometió.


En cuanto al sistema educativo, clave para la manipulación político-ideológica, hoy en día la enseñanza pública, única permitida en el país, no es ni gratuita ni de calidad. Sus gastos se deducen de los descuentos del salario de los trabajadores y de los gastos que los padres asumen para meriendas, zapatos, uniformes y repasadores privados, mientras algunas escuelas funcionan gracias a las contribuciones de los familiares destinadas a adquirir ventiladores, pintar las aulas, comprar cloro y detergente para limpiar los baños, conseguir papel de escribir y bolígrafos.


Entre las causas de los daños ocasionados a la enseñanza  en Cuba están los de miles de maestros alquilados por el Gobierno a otros países, mientras otros miles de graduados han abandonado la docencia en busca de mejor remuneración salarial o para emigrar del país. Está también la eliminación de la libertad académica, un derecho fundamental que consiste en la libertad de enseñar y debatir sin limitaciones ideológicas, investigar, difundir y publicar los resultados. Una eliminación inclusive ratificada por la viceministra primera de Educación Superior, Martha Mesa Valenciano, cuando en el 2019 publicó en el sitio web de dicho ministerio: "El que no se sienta activista de la política revolucionaria de nuestro Partido, un defensor de nuestra ideología, de nuestra moral, de nuestras convicciones políticas, debe renunciar a ser profesor universitario".


Pero el rentable negocio del narcotráfico en Cuba fue ya desde principios de la Revolución algo más que auspicioso, manejado por un círculo cerrado de altos narco-funcionarios agrupados en torno al MINFAR (Ministerio de las Fuerzas Armadas) y el MININT (Ministerio del Interior). De esta manera se pudo consolidar el cartel de La Habana que nada tiene para envidiarle a carteles de la droga más conocidos como el de Medellín o Cali. Desde los años ’70, bajo la responsabilidad de Raúl Castro y a través del MINFAR, se comenzó a preparar una gran infraestructura que iba a servir como centro de operaciones para el tráfico de drogas por toda Iberoamérica. Una de las principales bases se estableció en Cayo Largo (costa sur) y posteriormente en Moa (provincia de Holguín). En esta última se encuentra instalada una de las plantas de procesamiento de drogas más importantes del mundo, construida con equipos provenientes de Alemania del Este para el procesamiento de cocaína y otras sustancias tóxicas.


Este es el tan afamado “paraíso socialista” de América Latina: Un régimen demagógico-populista con una cúpula narco-comunista en el poder que se beneficia ampliamente con el cartel de la droga cubana; una población arrastrada en el atraso y la miseria. A pesar de la fuerte propaganda del marxismo cultural, la Revolución Cubana es una farsa, no ha construido ningún “hombre nuevo” sino un modelo antidemocrático, empobrecedor y de postración para los cubanos.




Darío Coria, profesor de Historia y Ciencias Sociales.


15/10/2023

lunes, 18 de septiembre de 2023

EL FALSO HÉROE Y SU FALSA DOCTRINA


Ernesto “Che” Guevara, personaje sobredimensionado si los hay, es considerado en líneas generales como un denodado luchador por la libertad de los pueblos. Se lo refiere hasta el hartazgo como un revolucionario, como un idealista, algo así como un “mártir” del bien común social, una suerte de “paradigma” de rebeldía juvenil o leyenda romántica. Una emblemática imágen que aparece en toda manifestación de izquierda, un rostro estampado en infinidades de remeras que se venden -vaya paradoja- dentro del sistema plutocrático capitalista. Luego de su muerte, acaecida el 9 de octubre de 1967, quien creó el mito del “Che” fue por un lado el dictador Fidel Castro y, por otro lado, toda una serie de intelectuales europeos, norteamericanos y latinoamericanos, destacándose el filósofo francés Jean-Paul Sartre.


La realidad fue muy distinta. Con el triunfo de lo que vulgarmente se conoce como Revolución Cubana, América Latina en general, y Argentina en particular, fueron objeto de diferentes procesos insurgentes por parte de organizaciones armadas revolucionarias que no tuvieron ningún tipo de consenso popular y que intentaron la toma violenta del poder, con el objetivo estratégico público y declarado de imponer un “socialismo revolucionario”. La lucha armada fue la estrategia para la toma del poder, y la táctica principal utilizada fue el terrorismo, con su dramático saldo de asesinatos, secuestros de civiles y uniformados; toma de rehenes; extorsiones; asaltos y tomas de guarniciones militares, todo ello con la utilización de armamentos de guerra, bombas y explosivos.


Una lucha armada guerrillera que buscó implementar a nivel continental una dictadura totalitaria de base castro-comunista. Ernesto Guevara fue el primero en América Latina que teorizó sobre el concepto de guerrilla, teorizaciones que surgieron de la experiencia que tuvo junto a Fidel Castro durante la lucha armada contra la dictadura de Fulgencio Batista en Sierra Maestra, Cuba, con su consiguiente derrocamiento en enero de 1959.


Guevara explica las premisas y principios fundamentales por los cuales se debe construir toda insurgencia guerrillera. En “Guerra de Guerrillas”, su principal obra (Editorial Ocean Sur, pág. 13), sostiene: “Consideramos que tres aportaciones fundamentales hizo la Revolución Cubana a la mecánica de los movimientos revolucionarios en América. Son ellas: 1) Las fuerzas populares pueden ganar un guerra contra el ejército regular. 2) No siempre hay que esperar a que se den todas las condiciones para la revolución; el foco insurreccional puede desarrollar condiciones subjetivas sobre la base de condiciones objetivas dadas. 3) En la América subdesarrollada, el terreno de la lucha armada debe ser fundamentalmente el campo”.


De sus teorizaciones -que a la larga pueden explicar su inevitable fracaso y muerte en Bolivia- siempre parte de una irreal situación política ya que sistemáticamente da una visión falsamente ideologizada y ajena al sentido común. Es que sin el apoyo total de una población (tanto campesina como urbana) el movimiento insurgente siempre se va a constituir en un grupo violento que va a matar ante la indiferencia o el odio general. A su vez, priorizar la guerrilla para-militar en el ámbito rural y subordinar las acciones urbanas como algo secundario (o en todo caso como apoyo a las primeras en hombres, pertrechos bélicos, agitaciones obreras y/o estudiantiles) también demuestra una gran falta de visión.


Según el guevarismo, se debe priorizar la lucha en el campo porque las condiciones de vida son las más duras en cuanto a la explotación, la opresión y la pobreza, constituyendo los campesinos, así, el enorme potencial para el combate insurgente. Más aún, Guevara establece que un enfrentamiento de fuerzas irregulares mezcladas con el campesinado y luchando en un hábitat natural hacen que las FFAA resulten a la larga impotentes. Pero hasta el trotskismo descalificó esas “tesis” de exportación para toda América Latina al establecer que en realidad son las masas populares las verdaderas protagonistas en vez de un foco guerrillero rural.


En “Crear Dos, Tres… Muchos Vietnam es la Consigna”, otra de sus obras de cabecera, Guevara nos ilustra cómo debe ser la esencia de la lucha guerrillera. Sostiene el odio como factor de lucha; el odio intransigente al enemigo, el convertirse en una efectiva, violenta, selectiva y fría máquina de matar. El “idealista” revolucionario en realidad fue un asesino serial en donde fueron una constante los indiscriminados fusilamientos que realizó a soldados de su propia tropa por el sólo hecho de no caerles en gracia o resultarles desconfiables. 


Nicolás Márquez, en su obra “El Canalla, la verdadera historia del Che” (Ed. Buenos Aires, pág. 150) sostiene: “Encontramos 14 asesinatos del Che en Sierra Maestra (los cuales Guevara personalmente confiesa en sus diarios), 23 homicidios cometidos por el Che a traición en Santa Clara y 175 en el campo de concentración de La Cabaña. Estos crímenes de Guevara se cometieron en el lapso de dos años (entre 1957/1959) y la cifra final asciende a 216 homicidios efectuados por el Che. Vale destacar que ninguno de estos crímenes se produjo en el marco de enfrentamientos armados, sino que estamos hablando de ejecuciones a sangre fría, la mayoría sin el trámite protocolar del “juicio sumarísimo” y muchos de ellos contra víctimas de su propia tropa tal como ya lo hemos visto. (...) En cuanto a la nómina de fusilados en La Cabaña, hay algunos casos mencionados en donde no se tiene certeza plena acerca de si Guevara disparó en persona o si él dio la orden de que se disparara. No obstante, este formidable trabajo desnuda una vez más la enorme distorsión existente en torno al retorcido chacal argentino, hoy convertido en símbolo de paz y justiciero humanitario”.


Los fusilamientos llevados a cabo no por Guevara en persona sino por orden de él mismo ascenderían a 1500 fusilados bajo su “gestión” en La Cabaña, asesinatos que no formaron parte del contexto naturalmente cruel de una guerra, ya que no hay registro de que “el comandante” haya matado a un enemigo en combate.


En cuanto a su “lucha” contra las dictaduras latinoamericanas lo que sistemáticamente se oculta es que según su misma concepción ideológica cualquier gobierno ubicado en las esferas del capitalismo ya era considerado una “dictadura”. Es decir, se debía llevar adelante el foco guerrillero y más allá de la índole del gobierno, así se tratare de una dictadura o de una democracia de pleno estado de derecho. Según Guevara no se debía admitir que la palabra Democracia, utilizada en forma apologética para representar la dictadura de las clases explotadoras, pierda su profundidad de concepto y adquiera el de ciertas libertades más o menos óptimas dadas al ciudadano. En su visión, luchar por conseguir la restauración de cierta legalidad burguesa, sin plantearse, en cambio, el problema del poder revolucionario, es luchar para retornar a cierto orden dictatorial preestablecido por las “clases sociales dominantes”.


En definitiva, de una experiencia vivida en Cuba Guevara quiso torpemente generalizar una doctrina para ser aplicada a toda América Latina. No todos los países latinoamericanos eran Cuba ni mucho menos se daba el mismo proceso político y económico como para aplicar esos “principios”. Inclusive en el triunfo de la mismísima Revolución Cubana hay mucha tergiversación. El enfrentamiento con las fuerzas de Batista consistió más que nada en escaramuzas y combates con un muy reducido número de bajas. Los soldados batistianos carecieron siempre de una moral de combate, no estando muy lejos de deponer las armas por arreglos económicos con el enemigo. Y de una guerra de estas características no se pueden deducir postulados básicos para encarar otras, mucho menos a escala continental.


La base de su doctrina guerrillera es falaz, torpe. Y el desgraciado recuerdo de las guerrillas marxistas con su impronta de odio, de resentimiento y terrorismo disfrazados bajos los conceptos de “liberación” y de “amor a la humanidad” nos deja una lección más que clara. Nos permite ver cómo se puede luchar, como se puede matar y como se puede morir por una abstracción ideológica, por algo que no puede estar nunca plasmado por ser una utopía pura: el comunismo, algo tan irreal y falso como la figura del Che Guevara, una fría máquina de matar por nada.




Darío Coria, profesor de Historia y Ciencias Sociales.


18/09/2023

jueves, 3 de agosto de 2023

ADRIANO ROMUALDI, EL CUADRO, EL MILITANTE


Hombre de pensamiento y de acción, de excepcional inteligencia, fue un prolífico pensador y ensayista, militante y figura de primer orden del Nacionalismo Identitario Europeo. Desde sus inicios, Romualdi estuvo influenciado por Friedrich Nietzsche, Oswald Spengler y sobre todo por Julius Evola, de quien se hará amigo e inclusive biógrafo. En cada uno de sus ensayos siempre bregó por la preeminencia de valores aristocráticos, guerreros y heroicos, buscando siempre proyectar un identitarismo europeo que terminara con los patriotismos sectarios y cortos de mirada.


Adriano Romualdi nació el 9 de diciembre de 1940 en la ciudad italiana de Forli, capital de la provincia Forli-Cesena. Su padre, Pino Romualdi, fue vice-secretario del Partido Fascista Republicano durante la República de Saló, como así también fundador en el marco de post-guerra del Movimento Sociale Italiano (MSI) y director del órgano de difusión y diario de combate Il Secolo d’Italia.


Siguiendo los pasos de la militancia de su padre, Adriano se destacó desde una temprana edad en un activismo intelectual y político integrando organizaciones estudiantiles, como es el caso de su gran aporte en FUAN, sección universitaria del MSI. Licenciado en Historia, se destacó como Profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Palermo, y desde su primera época de militancia y activismo tuvo una mirada metapolítica superadora de los anticuados partidos u organizaciones fascistas, mirada que se posicionó más allá de los patriotismos nostálgicos o conservadurismos tradicionales. Posteriormente se destacó en la lucha política dentro del MSI a través de una amplia trayectoria, participando además en varias publicaciones neo-fascistas como Destra Radicale y Nuovo Orden, siempre con su mirada aguda de inspiración evoliana.


Fue autor de numerosos artículos, introducciones a libros, prefacios, ensayos. Como introductor de la obra de Julius Evola, en 1968 escribió “Julius Evola: El hombre y la obra”, la primera aproximación seria, profunda y también crítica a la rica bibliografía del pensador tradicionalista, definiendo el mismísimo Evola ese ensayo como el mejor conocido sobre su actividad y sus obras. Dentro de las publicaciones de Romualdi destacan en especial "El problema de una tradición europea" (1973); "Los Indo-europeos" (publicación póstuma, 1978); “Las últimas horas de Europa” (publicación póstuma, 1976).


Para Romualdi era imperioso recuperar una cultura nacionalista revolucionaria despojada de todo vestigio burgués. Partir de la Tradición indoeuropea para sentar las bases de una política cultural radical de ‘Derecha’ y para contrarrestar los embates del adversario capitalista-marxista. Por eso estaba especialmente atraído por la idea de una Orden, de un espíritu templario, de una romanidad aristocrática y de una mentalidad prusiana. Y es a través de nuevas formas de comprender la historia y la política que contribuyó de manera decisiva en la evolución de un nacionalismo revolucionario. No creía en otro nacionalismo que aquel representado por la Patria Europea, puesto que el 'pequeño nacionalismo' era en su mirada un simulacro, una colectora de la política convencional.


Romualdi fue también uno de los principales re impulsores del término "Derecha" dentro del ámbito nacionalista, término del que él mismo se apropió a través de un claro cuerpo ideológico y despojándolo de todo conservadurismo “patriotero”. En su esclarecedor ensayo “Por qué no existe una cultura de derecha” (1965) afirma: "Qué significa ser de derecha? Ser de derecha significa, en primer lugar, reconocer el carácter subversivo de los movimientos salidos de la Revolución Francesa, sean ellos el Liberalismo, la Democracia o el Socialismo. Ser de derecha significa, en segundo lugar, detectar la naturaleza decadente de los mitos racionalistas, progresistas, materialistas, que preparan la llegada de la civilización plebeya, el reino de la cantidad, la tiranía de la masa anónima y monstruosa.


Ser de derecha significa, en tercer lugar, concebir el Estado como una totalidad orgánica donde los valores políticos predominan sobre la estructura económica y donde el derecho de 'a cada uno lo suyo' no significa igualdad, sino igual desigualdad cualitativa. Finalizando, ser de derecha significa aceptar como propia aquella espiritualidad aristocrática, religiosa y guerrera que originó la civilización europea, y -en nombre de esta espiritualidad y de sus valores- aceptar la lucha contra la decadencia de Europa".


En ese mismo ensayo también sostiene: “¿Qué problemas se plantean a quienes quieren afrontar el problema de la cultura de derecha? Antes que nada, se considera necesario un enfoque correcto del problema. Y la primera contribución a este enfoque es la definición de lo que se entiende por derecha y por cultura. Es necesario dejar claro que, para el hombre de derecha, los valores culturales no ocupan el rango excelso que ensalzan los escritores de formación racionalista. Para el verdadero hombre de derecha, antes que la cultura están los genuinos valores del espíritu, que encuentran su expresión en el estilo de vida de la verdadera aristocracia, en las organizaciones militares, en las tradiciones religiosas aún vivas y operativas. Primero está un determinado modo de ser, una determinada tensión contra alguna realidad y después el eco de esta tensión bajo la forma de filosofía, arte, literatura…


En una civilización tradicional, en un mundo de derecha, primero viene el espíritu vivo y después la palabra escrita. Sólo la civilización burguesa, nacida del escepticismo ilustrado, podía pensar en sustituir el espíritu heroico y ascético por el espíritu de la cultura, la dictadura de los filósofos. El demócrata rinde culto a la problemática, a la dialéctica y a la discusión, y transformaría voluntariamente la vida en un café o en un parlamento.


Para el hombre de derecha, por el contrario, la pesquisa intelectual y la expresión artística adquieren un sentido tanto en cuanto comunican con la esfera del ser, con algo que –comúnmente concebido– no pertenece al reino de la discusión, sino al reino de la verdad. El auténtico hombre de derecha es instintivamente hombre religioso, no en el sentido estricto de lo que el término implica en relación con la fe y la devoción, sino porque mide sus valores no con el metro del progreso, sino con el de la verdad”.


Sostenía también que el futuro solamente podía ser garantizado a través de un regreso a las más profundas raíces europeas aliado a los avances que la técnica y las ciencias modernas ofrecen. En unir la tradición primordial con el futurismo, en oposición al conservadurismo reaccionario y al progresismo liberal desenraizador, tal como lo sostenía Guillaume Faye en su obra L’Archeofuturisme. Por eso entendía al nacionalismo europeo como movimiento cultural y político con la finalidad estratégica de crear una alternativa de civilización al materialismo americano y al colectivismo marxista soviético del momento.


De manera inesperada, Adriano Romualdi falleció trágicamente luego de un accidente automovilístico el 12 de agosto de 1973. Tenía tan sólo 32 años de edad. A juicio de Evola, quien lo conoció muy bien, el mundo identitario perdió desde aquel nefasto día “a uno de sus representantes más cualificados”. Romualdi no fue un intelectual (palabra por él detestada). A pesar de su corta edad fue un hombre de vasto conocimiento y ejemplo de militante inclusive en el combate callejero cuando la ocasión lo requería.


Un baluarte con poderío de voluntad para la militancia política. Una personalidad de porte inquebrantable. Un hombre de acción en donde sus investigaciones, obras y ensayos se complementaban con la lucha política y cultural. Un cuadro militante que entendía la vida misma como una milicia en donde el pensamiento y la acción, frente a la comodidad burguesa y el conformismo, se debían unir en la búsqueda de la verdadera realidad interior, siendo siempre consciente de la extrema dureza que eso significaba para el que se sabía resistente frente a un mundo que en todas sus dimensiones le era extraño y enemigo. Un escritor, investigador y ensayista digno de ser leído, sobre todo necesario de ser comprendido en estos tiempos de agendas globalistas igualitaristas, de idiotismos liberales y de diferentes internacionalismos colonialistas.




Darío Coria, profesor de Historia y Ciencias Sociales.


03/08/2023



sábado, 8 de julio de 2023

DOMINIQUE VENNER, LA MEMORIA IDENTITARIA DE EUROPA


Prolífico ensayista, historiador, pensador, erudito, doctrinario y hombre de acción, es considerado uno de los grandes referentes del nacionalismo identitario europeo y de influencia decisiva en lo que se conoció como Nouvelle Droite, Nueva Derecha francesa. Desde sus inicios bregó por un nacionalismo europeo y revolucionario. Una Europa de etnias donde siempre pregonó la unidad continental en oposición a todo universalismo e igualitarismo liberal disolvente.


Dominique Venner nació en París el 16 de abril de 1935. Fue soldado en Argelia y entró en combate cuando ese país era colonia francesa, sirviendo de 1953 a 1956 como suboficial en el 4º batallón de cazadores, razón por la cual fue condecorado con la Cruz del Combatiente. En 1961, las tropas francesas asentadas en Argelia se levantaron contra el propio Charles De Gaulle, llevándose adelante el golpe militar del general Salan que terminó en un verdadero fracaso y razón por la cual los militares facciosos crearon la organización armada  OAS (Organisation de l’Armée Secrète), que perpetró sendos atentados. Venner participó en la organización OAS en suelo francés y aunque no se vio implicado en ningún acto terrorista fue detenido en 1961 pasando dieciocho meses en la prisión.


En 1962 escribió su famoso ensayo Pour une crítique positive, siendo uno de los principales inspiradores de la Féderation d´Estudiants Nationalites (FEN), la organización en la que el joven Alain de Benoist publicaba sus primeros ensayos. En 1963 fundó el movimiento euronacionalista Europe-Action, en cuya prestigiosa revista homónima fue su director con un total de 48 números publicados y una tirada en promedio de 10.000 ejemplares entre 1963 y 1967. Desde este espacio promovió junto a Alain de Benoist un nacionalismo paneuropeo basado en un “realismo biológico”, exaltándose una visión social-darwinista de la lucha por la vida y dejándose de lado todo tipo de quimeras, idealismos o nostalgias nacionalistas como así también un fuerte esclarecimiento y de denuncia contra todo materialismo capitalista/marxista plutócrata, individualismo consumista y multiculturalismo.


Con Europe-Action, Venner estableció una nueva estrategia metapolítica consistente primero en dar una lucha ideológica y cultural, para después dar la lucha por la hegemonía política y así la transformación de las naciones. En su mirada, el activismo sin un respaldo político es una forma de “neurosis militante” de la que se debe huir. Posteriormente formó parte de GRECE, Groupement de Recherche et d'Études pour la Civilisation Européenne -Grupo de Investigación y Estudio para la Civilización Europea-, el think tank metapolítico francés fundado por Alain de Benoist dedicado a la promoción de estudios e investigaciones en el campo de la política, la economía, la sociología, la historia y la filosofía para combatir al pensamiento hegemónico contemporáneo, fomentando la construcción de una civilización Occidental basada en las tradiciones milenarias de los pueblos de raza europea. Una gran escuela que renovó el pensamiento identitario en las décadas de los ´70 y ´80.


Publicó numerosas obras entre la cuales se destacan Baltikum (1974), Le Blanc Soleil des vaincus (1975), Le Cœur rebelle (1994), Histoire critique de la Résistance (1995), Gettysburg (1995), Les Blancs et les Rouges (1997), Histoire de la Collaboration (2000) Histoire du terrorisme (2002), Histoire et tradition des Européens (2002), y Le Choc de l’Histoire (2011). Su libro más importante en español es Europa y su Destino: De ayer a mañana (2010).


De manera inesperada, a los 78 años de edad, el lunes 21 de mayo de 2013 Venner se suicidó de un tiro en la boca ante el altar mayor de la catedral de Notre Dame, París, con un documento testimonial que quedó para la posteridad:


“Estoy sano de cuerpo y de espíritu, y estoy lleno de amor hacia mi mujer y mis hijos. Quiero la vida y no espero nada más allá de ella, salvo la perpetuación de mi raza y de mi espíritu. Sin embargo, en el ocaso de esta vida, ante peligros ingentes que se alzan para mi patria francesa y europea, siento el deber de actuar hasta que aún tenga fuerzas para ello. Juzgo necesario sacrificarme para romper el letargo que nos agobia. Ofrezco lo que me queda de vida con intención de protesta y de fundación. Escojo un lugar altamente simbólico, la catedral Notre-Dame de París que respeto y admiro, esa catedral edificada por el genio de mis antepasados en sitios de culto más antiguos que recuerdan nuestros orígenes inmemoriales.


Cuando tantos hombres se hacen esclavos de su vida, mi gesto encarna una ética de la voluntad. Me doy la muerte con el fin de despertar las conciencias adormecidas. Me sublevo contra la fatalidad. Me sublevo contra los venenos del alma y contra los deseos individuales que, invadiéndolo todo, destruyen nuestros anclajes identitarios y especialmente la familia, base íntima de nuestra civilización multi milenaria. Al tiempo que defiendo la identidad de todos los pueblos en su propia patria, me sublevo también contra el crimen encaminado a reemplazar nuestras poblaciones.


Como el discurso dominante no puede abandonar sus ambigüedades tóxicas, les corresponde a los europeos sacar las consecuencias que de ello se imponen. No poseyendo una religión identitaria a la cual amarrarnos, compartimos desde Homero una memoria propia, depósito de todos los valores en los cuales podremos volver a fundar nuestro futuro renacimiento rompiendo con la metafísica de lo ilimitado, origen nefasto de todas las derivas modernas.


Pido de antemano perdón a todos aquellos a quienes mi muerte causará dolor, y en primer lugar a mi mujer, a mis hijos y nietos, así como a mis amigos y fieles. Pero, una vez desvanecido el choque del dolor, estoy convencido de que unos y otros comprenderán el sentido de mi gesto y trascenderán, transformándolo en orgullo, su pesar. Deseo que éstos se concierten para durar. Encontrarán en mis escritos recientes la prefiguración y la explicación de mi gesto”.


Una muerte voluntaria. Un grito de combate y de movilización que se podría interpretar como algo más que un suicidio. Un acto sacrificial, un acto destinado a dar testimonio, a sacudir conciencias adormecidas. Una acción que en definitiva lo transformará en Mito. El 31 de mayo fue incinerado en el cementerio Pére-Lachaise de París con un ceremonial junto a su familia en donde hablaron Alain de Benoist, el Padre Guillaume de Tanouar, referentes de Nouvelle Revue d´Histoire, Gianluca Ianone de Casa Pound Italia y Javier Ruiz Portella, Director de El Manifiesto.com y asiduo colaborador de Eléments, la prestigiosa revista metapolítica de GRECE fundada desde 1973. 


En uno de sus ensayos, del 7 de diciembre de 2012, Venner respondía sobre si llegaría o no el tan anhelado Despertar: “Sabemos que, como individuos, somos mortales, pero que el espíritu de nuestro espíritu es indestructible, al igual que el de todos los grandes pueblos y de todas las grandes civilizaciones. Por las razones que he explicado a menudo (y a consecuencia del Siglo de 1914), lo que está adormecido no es sólo la Europa del poder. Es ante todo el alma europea la que está adormecida. ¿Cuándo se producirá el gran despertar? Lo ignoro y, desde luego, yo no lo veré. Pero de este despertar no dudo ni un solo segundo. El espíritu de la Ilíada es como un inagotable río subterráneo que siempre renace. Porque ello es cierto, pero invisible, es necesario repetirlo noche y día. Y este secreto (la eternidad del espíritu de la Ilíada) nadie podrá nunca robárnoslo”.


De ideal pagano, fue un firme creyente de la reconstrucción europea basada en la Tradición, en la Sangre y el Honor. Dominique Venner luchó incansablemente por esa tradición milenaria indoeuropea viendo en la Illiada y la Odisea el libro fundador de la personalidad europea, “nuestro libro sagrado más auténtico”, tal como sostenía siempre con estilo, deduciendo de sus poemas una visión del mundo e incluso una filosofía. “La naturaleza como base, la excelencia como meta, la belleza como horizonte” solía sostener con claridad meridiana.


La naturaleza como base es la que se funde con lo sagrado, en donde los hombres no están aislados de ella. Y es en esa inmanencia donde se inserta el Hombre: “Como nacen las hojas, así nacen los hombres. Las hojas, a su vez, es el viento que las esparce por el suelo y el bosque verde que las da a luz cuando amanece los días de la primavera. Así de los hombres: una generación nace en el momento en que otra se desvanece” (Ilíada , VI, 146).


La excelencia como meta es la de los hombres verdaderos, los nobles y consumados, los que siempre buscarán en el coraje de la acción la medida de su excelencia (aretê): “Sé siempre el mejor, recomienda Peleo a su hijo Aquiles, prevalece sobre todos los demás” (Ilíada, VI, 208).


La belleza como horizonte se define en términos de lo bello y lo feo, de lo noble y lo vil, no en lo bueno o lo malo. O, dicho de otro modo, el esfuerzo por la belleza es la condición del bien. Pero la belleza no es nada sin lealtad y valentía. Por lo tanto, Paris no puede ser verdaderamente guapo ya que es cobarde. Una vida bella, fin último de lo mejor de la filosofía griega, de la que Homero fue la expresión primordial, presupone el culto a la naturaleza, respeto por la modestia, benevolencia del fuerte por el débil (excepto en las batallas), desprecio por la mezquindad y la fealdad, admiración por el héroe desafortunado.

 

Un Hombre honrado, un aristócrata, un combatiente. La memoria de Dominique Venner siempre estará presente cuando se combata por los mismos ideales que él luchó.… por la Identidad Europea.




Darío Coria, profesor de Historia y Ciencias Sociales.

MARÍA REMEDIOS DEL VALLE, LA MADRE DE LA PATRIA

De origen afrodescendiente, nació en Buenos Aires en 1766. Durante la Segunda Invasión Inglesa al Río de la Plata , María Remedios del Valle...